miércoles, 29 de octubre de 2008

EL TEMPLO DE ARTERISA





Artemisa era la diosa griega de la fertilidad, que los romanos llamaron Diana. Desde tiempos inmemoriales era adorada en un templo situado en Efeso, cerca de la actual aldea turca de Aia Soluk. El intento de invasión de los cimerios en el siglo VII a.C. tuvo entre otros el resultado del incendio del templo. Creso, rey de Lidia e inventor de las monedas decidió reconstruirlo y abrió una suscripción pública, a la que todos los ciudadanos aportaron algo. El resultado fue magnífic







Dos siglos después, en el 356 a.C. un mendigo loco ávido de notoriedad llamado Eróstrato incendió el edificio que fue consumido por las llamas sin que nadie pudiera hacer nada por evitarlo. Veinte años después, y utilizando los mismos planos, Alejandro Magno lo hizo reconstruir gracias a la coincidencia de que había sido incendiado el mismo día de su nacimiento. Fue terminado en el 323 a.C., pero ya nunca recuperó su antiguo esplendor. Plinio lo describió con ciento veintisiete columnas jónicas de una altura de 18 metros, 36 de ellas ornamentadas, que rodeaban la sala donde se situaba la estatua de la diosa. Medía 123 metros de largo y 67 de ancho. Entre los años 260 y 268 d.C. los saqueos de los godos destruyeron gran parte del monumento. El ingeniero inglés J.T.Wood descubrió los restos demostrando la veracidad de la
descripción de Plinio y que había sido puesta en entredicho durante siglos.
Nuestro viaje nos lleva ahora a tierras helenas, donde buscaremos la mayor parte de las maravillas que nos faltan por ver. La Grecia Clásica es el auténtico faro de la civilización de su tiempo, y no es de extrañar que sea allí donde los artistas florecen y realizan sus más excelsas obras.
Nos detenemos en la ciudad de Efeso, a orillas del mar Jónico y junto a la desembocadura del pequeño Meandro. Seguimos a mediados del siglo VI AC. Ésta ciudad ha sido desde siempre un centro de culto a la diosa Artemisa, llamada después Diana por los romanos. Se trata de la soberana de la naturaleza selvática y de los animales salvajes, y suele representársela acompañada por una cierva y armada de arco y flechas. Desde muy antiguo, existe un templo dedicado a la diosa. Pero en el siglo VII a. de C., la ciudad sufrió el ataque de los sumerios y

aunPero ahora casi toda la Jonia ha pasado a manos del rey de Lidia: Creso.Sí, el mismo que ha inventado esos nuevos y extraños discos de metal llamados "creseidas" que se suponen que van a hacer las veces de moneda. Nadie sabe dónde pararán estos inventos modernos... pero Creso es un protector de sabios y artistas, el mismo Esopo ha pasado por su corte, y se propone levantar un nuevo templo a Artemisa, mejor que el anterior.
Para ello se lleva a cabo una suscripción pública; todos los ciudadanos donarán algo de dinero para el templo nuevo.
Finalmente el templo se levanta. Cuenta con 127 impresionantes columnas de 20 metros de altura, algo descomunal para su época, y cuenta con esculturas de Escopas.
Este templo ilumina la ciudad de Efeso durante dos siglos. Sin embargo, llega la tragedia: en el año 356 a. de C., el pastor Eróstrato destruye el templo incendiándolo, por puro afán de fama. Sin duda consiguió lo que buscaba, como lo prueba el que recordemos su nombre. Pero tal vez consiguió algo más que eso: demostrar a todos los hombres que por cada Escopas hay un Eróstrato, y que las maravillas construidas por el hombre deben ser protegidas del propio hombre. que se resistió, no se pudo evitar que el templo se incendiara y fuera destruido.

CONOCIMIENTOS Y PRACTICAS SOBRE LA NATURALEZA

Qué haríamos sin la experiencia de los campesinos para cultivar la tierra? Sin la herencia del conocimiento sobre el ambiente, ¿seríamos capaces de cosechar alimentos?, ¿de construir nuestras propias herramientas, artefactos y viviendas? Tendríamos que comenzar de cero.En la naturaleza y el universo está el sustento y la inspiración de nuestra cultura, por eso el conocimiento que tenemos de ellos, la forma de conseguir los alimentos y de elaborarlos, hacen parte de nuestro patrimonio cultural inmaterial, aprendido comunicándonos con la comunidad.Para cultivar se necesita un amplio conocimiento sobre la reproducción de la plantas, la selección de las semillas, los ciclos de la luna, la calidad del suelo, la cantidad de agua necesaria para el riego, en fin. Las personas que han habitado nuestros campos son las portadoras de ese saber ancestral, sin ellas no tendríamos alimentos en las ciudades ni plantas medicinales; por esto y por muchas otras razones deben ocupar un lugar importante en nuestra sociedad.



Pero la realidad es que muchos campesinos abandonan las labores del campo porque no les permiten subsistir. La producción agrícola muchas veces no es suficientemente valorada o es sustituida por alimentos importados. La transformación genética de las semillas, orientada a que no se reproduzcan, también afecta la posibilidad de autonomía de los campesinos y de todos, pues nos hace depender de las empresas comercializadoras de esas semillas y no del conocimiento y de las prácticas ancestrales que las comunidades tienen sobre la reproducción de la naturaleza. También la violencia y el conflicto armado han obligado a pueblos enteros a abandonar sus tierras. Todo esto amenaza el patrimonio inmaterial de los campesinos y por tanto nuestra posibilidad de alimentarnos. Así de importante es ese conocimiento ancestral.Colombia tiene selvas tropicales como la del Amazonas, la Orinoquía o la Costa Pacífica, en las que hay gran diversidad de flora y fauna, pero sus suelos son delicados y no resisten cultivos de grandes extensiones ni cultivos permanentes de un solo producto. Las poblaciones que tradicionalmente han vivido allí, dejan “descansar” la tierra, por períodos de hasta cinco años, para volver a cultivarla con productos variados. Así aseguran la diversidad de alimentos y el control de plagas. También aprovechan como abono la descomposición de restos de árboles y plantas que tumban o queman. Esta técnica de tumba y pudre o de tumba y quema, junto con la rotación de cultivos, permite que ecosistemas tan delicados como la selva no se resquebrajen.

Entre los ríos Inírida y Guaviare, al sur oriente de Colombia, viven los nukak en grupos de cinco familias que cambian de lugar por lo menos cada tres semanas cuando han agotado los recursos de su alrededor y para no “cansar a la selva”. Los nukak elaboran todo aprovechando la naturaleza: con grandes ramas y hojas hacen sus viviendas temporales; las hamacas, con fibras que extraen de ciertas plantas, así como los dardos y el veneno para cazar; el fuego lo hacen frotando palitos. Desde hace muchísimo tiempo, ellos han mantenido una relación armónica con la selva, pero su territorio está amenazado por la colonización que atenta contra la diversidad de ese ecosistema; además los colonos han introducido enfermedades mortales para los nukak, pues su sistema inmune no las reconoce.El mar, como la selva, también tiene sus secretos. Los pescadores saben que los peces se encuentran en distintos lugares según la época del año, la hora del día, el estado de las mareas o el nivel de los ríos. Salen en canoas, con atarrayas, chinchorros, anzuelos, trampas y demás herramientas que algunas veces ellos mismos elaboran. Los pescadores pasan largas jornadas en el mar, el río o la laguna, aprovechadas para compartir sus conocimientos e inventar historias. Así, de boca en boca se mantienen los secretos de esta actividad.
Para los pueblos indígenas y algunos afrocolombianos y campesinos, las piedras, las montañas, el agua, las plantas y los insectos son seres vivos y sagrados; la tierra es un ser vivo, es la Madre de la que todo nace. Los ancianos enseñan en qué momentos cazar, pescar, cultivar y cómo sacar el oro y la madera; también adiestran a su comunidad en rituales, cantos y bailes para mantener el equilibrio de la naturaleza, lo cual es su deber. De allí que muchos pueblos sean tan celosos con la explotación de los recursos naturales. Ellos son conscientes de la deforestación, pérdida de biodiversidad, contaminación de aguas, suelos y atmósfera que ésta conlleva; por eso dicen que el dinero se queda en pocas manos y se acaba, mientras que la Madre Tierra lo da todo para toda la humanidad, si la cuidamos

miércoles, 1 de octubre de 2008

EL TABLAZO


ESTE SITIO ESTA UBICADO EN EL MUNICIPIO DE SUBACHOQUE CUNDINAMARCA LIMITA CON LOS MUNICIPIOS DE SUPATA Y SAN FRANCISCO.



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CONOCERAN EL FABULOSO CEMENTERIO DE LOS INDIOS QUE HABITARON EN DICHA REGION. DESDE AQUI TENDRA UNA SENSACINAL VISTA PUES ESTE SE ENCUENTRA A UNA ALTURA DE 2.700 M.S.E.N.M.